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JUSTICIA · INVESTIGACION

Tienen dueño pero nadie vive adentro: 6 millones de casas vacías y 8 millones de familias sin techo

El Censo INEGI 2020 documentó 6.1 millones de viviendas deshabitadas en México — un crecimiento de 24% en una década. INFONAVIT reconoce 800 mil casas con crédito y sin habitantes. Mientras tanto, 8.2 millones de familias buscan techo. La pérdida directa para los trabajadores de créditos atados a casas abandonadas asciende a $178 mil millones de pesos.

Redacción Pluma de Quetzal Redacción Pluma de Quetzal Periodista
4 min de lectura
Tienen dueño pero nadie vive adentro: 6 millones de casas vacías y 8 millones de familias sin techo

6,100,000 — Esa es la cantidad de viviendas particulares deshabitadas que el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI documentó en México. Mientras tanto, 8.2 millones de familias mexicanas reportan necesidad de techo. La paradoja, en una sola frase: hay más casas vacías que familias sin casa.

El boom que dejó pueblos fantasma

Entre 2000 y 2012, las desarrolladoras de vivienda en México vivieron un boom alimentado por créditos del INFONAVIT, garantías del Estado y exenciones fiscales. Casas GEO, Homex y Urbi —las tres más grandes— construyeron cientos de miles de viviendas en serie en Zumpango, Tecámac, Ixtapaluca, Huehuetoca, Ecatepec, Nezahualcóyotl y Chimalhuacán. La promesa era democratizar el acceso a la propiedad. El resultado fue otro: fraccionamientos enormes, lejos de los centros de trabajo, sin transporte público adecuado, sin escuelas suficientes, sin agua confiable.

Las tres compañías terminaron en concurso mercantil. Geo declaró quiebra definitiva en 2019. Homex la declaró a inicios de 2025. Urbi sobrevive en cuidados intensivos. Detrás de ellas quedaron, según el propio INFONAVIT, 80 mil viviendas «emproblemadas» y, según estimaciones más amplias citadas por la Auditoría Superior de la Federación, hasta 650 mil casas abandonadas que en su momento fueron compradas con crédito por trabajadores derechohabientes.

El costo para los trabajadores

La pérdida directa para los trabajadores que tomaron créditos INFONAVIT atados a esas viviendas se estima en $178,750 millones de pesos. No es una abstracción contable: son personas reales que pagaron descuentos en su recibo de nómina durante años, por una casa a la que muchas veces ya no pudieron seguir habitando porque quedaba a tres horas de su empleo, porque no había agua, porque la inseguridad la volvió inviable.

El Censo INEGI confirma la magnitud nacional del fenómeno. Las viviendas deshabitadas en el país pasaron de 4.9 millones en 2010 a 6.1 millones en 2020 —un crecimiento del 24% en una década— mientras se sumaron otros 2.5 millones de uso temporal. Los estados con mayor proporción de viviendas vacías son Morelos, Hidalgo, Guerrero, Oaxaca, Zacatecas y Michoacán. En el Estado de México, los municipios protagonistas del boom desarrollador concentran las cifras absolutas más altas.

El otro lado: 8.2 millones sin techo

Mientras seis millones de casas envejecen sin habitantes, los datos de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios y de las propias proyecciones de la Comisión Nacional de Vivienda muestran que 8.2 millones de familias reportaron en 2025 la necesidad o intención de rentar, comprar o construir una vivienda. 21.1% de los hogares mexicanos está en esa situación.

El desequilibrio se profundiza cada año: la construcción de vivienda nueva alcanzó en 2025 apenas 138,645 unidades, su nivel más alto desde 2022 pero un 54% menos que las más de 300,000 que se construyeron en 2015. Al mismo tiempo, el precio de la vivienda subió 8.7% en 2025, muy por encima de la inflación de 3.7%. La conclusión aritmética es simple: cada año hay más familias buscando casa, menos casas nuevas que se construyen, y precios que se alejan más rápido del ingreso.

La reforma de 2026: el Estado vuelve a construir

El 11 de marzo de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum envió a la Cámara de Diputados una iniciativa de reforma a la Ley de Vivienda. La modificación sustantiva es un giro de medio siglo: el Estado dejará de ser solo prestamista y volverá a ser constructor. INFONAVIT y FOVISSSTE podrán adquirir suelo, construir directamente, rehabilitar inmuebles obsoletos, demoler los inservibles y crear unidades destinadas exclusivamente a la renta. La meta del INFONAVIT en el sexenio es construir 1.7 millones de casas nuevas. En Hidalgo ya arrancó la construcción de 31,500 viviendas del programa Vivienda para el Bienestar.

Sobre las viviendas ya abandonadas, el gobierno anunció una vía pragmática: en lugar de desalojar a quienes habitan irregularmente esas casas, se les ofrecerá un esquema de renta con opción a compra a precio bajo. La instrucción presidencial fue tajante: «hablar con cada uno de los habitantes y buscarles solución». La propiedad privada queda resguardada por la Constitución; la posesión irregular se regulariza, no se reprime.

Lo que la cifra no cuenta

Las 6.1 millones de viviendas vacías son, en realidad, varias historias amontonadas en una sola estadística. Son las casas a las que un trabajador derechohabiente nunca llegó a mudarse porque quedaban demasiado lejos. Son los fraccionamientos donde la desarrolladora prometió escuelas que nunca llegaron y agua que jamás corrió por la llave. Son los municipios donde un alcalde aprobó un desarrollo a cambio de comisiones que pasaron por debajo de la mesa. Son los retornos a la casa de los padres porque el descuento del INFONAVIT volvió impagable la renta de un cuarto cerca del empleo.

La reforma de 2026 reconoce, por primera vez en treinta años, que dar crédito no es lo mismo que dar techo. Lo que falta saber es si esta vez la implementación va a ser distinta, o si dentro de una década los datos del próximo Censo van a contar otros seis millones de casas vacías en otras geografías. Por lo pronto, el dato sigue creciendo cada año.