$7,674 al mes: lo que gana un mexicano promedio para mantener una familia que necesita $20,000
$7,674 al mes: lo que gana un mexicano promedio para mantener una familia que necesita $20,000
En abril de 2026, el salario promedio de un trabajador en México es de $7,674 pesos mensuales, según datos del INEGI. Una familia de cuatro personas necesita alrededor de $20,000 pesos al mes para cubrir alimentación, vivienda, transporte, educación y salud. Las cuentas no cuadran: el salario promedio cubre apenas el 38% de lo que una familia requiere para vivir con dignidad.
No es un problema de percepción. Es aritmética. Y detrás de esa aritmética hay 32.7 millones de trabajadores informales que ni siquiera alcanzan ese promedio.
La canasta básica que se come el sueldo
El Coneval reporta que la canasta alimentaria promedio en México cuesta $2,106.45 por persona al mes en abril de 2026. Para una familia de cuatro, solo en comida se necesitan $8,425 pesos. Eso es más que el salario promedio completo. Antes de pagar renta, luz, agua, gas, transporte o una consulta médica, el sueldo ya se agotó en el supermercado.
La variación regional agrava el panorama. En el Estado de México, la canasta alcanza los $2,485.50 por persona — casi $10,000 mensuales solo para alimentar a una familia de cuatro. En estados del sur como Chiapas y Oaxaca, la canasta es más barata pero los salarios son aún más bajos, perpetuando el mismo ciclo de insuficiencia.
54.9% de los trabajadores en la informalidad
La tasa de informalidad laboral en México llegó a 54.9% en el primer trimestre de 2026, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI. Eso significa que 32.7 millones de personas trabajan sin contrato, sin seguro social, sin ahorro para el retiro y sin protección legal ante un despido.
La cifra creció desde el 54.1% reportado en enero de 2025. Es decir, la informalidad no solo persiste — está aumentando. Cada punto porcentual representa cientos de miles de familias que dependen de ingresos que pueden desaparecer cualquier día sin previo aviso ni liquidación.
La informalidad no es una elección. Es la única puerta que el mercado laboral le abre a millones de mexicanos. Y esa puerta no viene con prestaciones.
El salario mínimo subió — pero el costo de vivir subió más rápido
El gobierno de Claudia Sheinbaum presume —con razón— que el salario mínimo ha tenido incrementos históricos. Pasó de $88.36 diarios en 2019 a $278.80 en 2026, un aumento acumulado de más del 200%. Es un avance real que ha beneficiado a millones de trabajadores en la base de la pirámide.
Pero el salario mínimo y el salario promedio no son lo mismo. El mínimo es un piso legal; el promedio refleja lo que realmente gana la mayoría. Y mientras el mínimo subió 200%, la inflación acumulada en alimentos superó el 45% en el mismo período. Los precios de vivienda en zonas urbanas crecieron aún más. El resultado: el poder adquisitivo mejoró para quienes ganaban el mínimo, pero se estancó o retrocedió para la clase media y los trabajadores informales que ganan entre uno y tres salarios mínimos.
Lo que el gobierno no dice
Las cifras oficiales de pobreza muestran una reducción. Los programas sociales llegan a 30 millones de familias. Estos son datos reales que merecen reconocimiento. Pero hay una diferencia entre reducir la pobreza extrema y construir una clase trabajadora que pueda vivir de su trabajo sin depender de transferencias.
El modelo actual genera empleo — pero empleo precario. La economía mexicana crea puestos de trabajo cada trimestre, pero más de la mitad son informales. Se celebra la cifra de desempleo baja (2.8%), pero no se discute que millones de los «empleados» ganan menos de lo que necesitan para comer.
No es suficiente tener trabajo. Lo que falta es que el trabajo alcance para vivir.
Lo que la oposición tampoco resuelve
Cuando el PAN y el PRI gobernaban, el salario mínimo perdió poder adquisitivo durante tres décadas consecutivas. Los mismos actores que hoy critican la política económica de Morena fueron los que mantuvieron el salario mínimo en $70 pesos diarios durante años, argumentando que subirlo causaría inflación. No la causó.
La oposición no ofrece un modelo alternativo. Critica los programas sociales pero no propone una política salarial. Denuncia la informalidad pero no presenta reformas laborales. El vacío de propuestas es tan grave como los problemas que señalan.
Las preguntas incómodas
Para el gobierno: Si el salario mínimo subió 200%, ¿por qué el salario promedio sigue en $7,674? ¿De qué sirve presumir empleo récord cuando más de la mitad de los trabajadores están en la informalidad sin prestaciones? ¿Cuándo se pasa de las transferencias a una política que permita vivir del trabajo?
Para la oposición: ¿Cuál es su propuesta salarial? Si gobernaran mañana, ¿cómo reducirían la informalidad? Treinta años de sus administraciones produjeron el estancamiento salarial más largo de América Latina. ¿Con qué autoridad moral critican?
Para la sociedad: $7,674 pesos al mes equivalen a $255 pesos diarios. Con eso hay que comer, pagar techo, transportarse y vestirse. Una familia de cuatro que vive con un salario promedio tiene $63 pesos por persona al día — menos que el costo de una comida corrida. ¿Eso es vivir o es sobrevivir?
El salario mínimo subió. Los programas sociales ayudan. Pero 32.7 millones de trabajadores informales y un salario promedio que cubre el 38% de lo necesario dicen lo que las cifras oficiales prefieren no decir: en México, trabajar de tiempo completo no garantiza poder vivir de tiempo completo.