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Las que buscan: el trabajo invisible de los colectivos de búsqueda en México

Cuando el Estado no llega o no quiere llegar, las familias de personas desaparecidas se convierten en rastreadoras, antropólogas forenses, peritos químicos y choferes de su propia búsqueda. Hay más de 260 colectivos activos en México y cada año pierden integrantes en el trabajo.

Por Redacción Pluma de Quetzal · · 3 min de lectura
Las que buscan: el trabajo invisible de los colectivos de búsqueda en México
Pluma de Quetzal — elaboración propia

En cualquier mañana de cualquier estado del país, un grupo de mujeres se reúne con palas, varillas, agua y comida para varias horas. Llegan a un terreno que un mensaje anónimo señaló como posible fosa. No son peritos, no traen uniforme, no van acompañadas de policía. Caminan, palpan la tierra con las varillas, huelen, marcan. Algunas son madres. Algunas son hermanas. Algunas son hijas. Todas buscan a alguien que el Estado mexicano no buscó.

El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas reporta 132,534 personas cuyo paradero se desconoce, al corte de marzo de 2026. El Estado de México lidera con 14,697 casos vigentes; le siguen Tamaulipas con 13,684 y Jalisco con 12,568. Cada cifra es un nombre, una fecha, una última llamada. Y en muchísimos casos, una familia que tomó en sus manos lo que la institución no hizo.

EntidadCasos vigentes RNPDNOPorcentaje del total
Estado de México14,69711.1%
Tamaulipas13,68410.3%
Jalisco12,5689.5%
Resto del país91,58569.1%
Total nacional132,534100%

El oficio que nadie eligió

En México hay más de 260 colectivos de búsqueda activos, según el monitoreo del Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México. Algunos se llaman Madres Buscadoras de Sonora, Buscadoras por la Paz, Una Luz en el Camino, Familias Unidas en la Búsqueda. Los nombres cambian; el método es parecido. Reciben datos de fuentes anónimas, organizan brigadas, salen a campo, documentan hallazgos, presionan a fiscalías, comparten información entre estados.

El conocimiento que han acumulado es técnico. Aprendieron a leer el suelo —a distinguir tierra removida, a reconocer el olor de un cuerpo en descomposición, a identificar restos óseos sin perturbarlos para que sirvan en investigación. Aprendieron también el código burocrático: cómo escribir un oficio, qué fiscal recibe, qué juez ampara. Lo aprendieron porque nadie se los enseñó y la búsqueda no podía esperar.

Aprendieron a leer el suelo, a reconocer el olor de un cuerpo en descomposición, a identificar restos óseos. Lo aprendieron porque nadie se los enseñó y la búsqueda no podía esperar.

El costo

El trabajo de buscar tiene un precio. Solo en 2025, organizaciones de derechos humanos documentaron al menos tres asesinatos de buscadoras y decenas de amenazas e intentos de despojo de hallazgos. La impunidad en estos casos es la norma. La mecánica es conocida: a quien encuentra cuerpos en territorios donde operan grupos criminales, los grupos criminales le mandan mensaje. El Mecanismo de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas opera desde 2012 y, hasta hoy, sus integrantes han denunciado fallas estructurales en el cumplimiento de las medidas cautelares.

Algunas buscadoras han llegado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Otras han testificado ante el Comité contra las Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas, que en 2022 documentó la "desaparición generalizada" en México. La crisis no comenzó en este sexenio ni en el anterior. Se acumula desde 2006 y crece cada año.

Lo que el periodismo le debe

Pluma de Quetzal asume que la tarea de buscar no debería haber recaído nunca en las familias. La cobertura mediática de las desapariciones, demasiadas veces, las trata como cifra agregada o como nota roja del día. Aquí buscaremos hacer otra cosa: nombrar los colectivos, documentar sus hallazgos, registrar las amenazas que enfrentan, y contar las historias específicas de las personas que buscan. Porque la primera forma de acompañarlas es no volver invisibles a quienes hicieron de la búsqueda un oficio.

Redacción Pluma de Quetzal

Equipo editorial del medio.