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PODER · INVESTIGACION

El Huey Tzompantli y Ayuso: lo que la presidenta de Madrid no se atreve a nombrar

Sumario corto sin acentos.

Redacción Pluma de Quetzal Redacción Pluma de Quetzal Periodista
9 min de lectura
Sitio arqueologico del Huey Tzompantli en Calle Guatemala 24, Centro Historico CDMX. INAH.
▲ Jose Luiz / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
Sitio arqueológico del Huey Tzompantli en Calle Guatemala 24, Centro Histórico de la Ciudad de México, descubierto por el Programa de Arqueología Urbana del INAH.
Huey Tzompantli, Calle Guatemala 24, CDMX. Foto: José Luiz / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

El miércoles 14 de mayo, en el Pleno de la Asamblea de Madrid, la presidenta de la Comunidad Isabel Díaz Ayuso retó a la presidenta de México: "Pregúntele a las mexicanas y los mexicanos qué hay en la calle Guatemala 24, en Ciudad de México; qué hay bajo tierra. Pregúntenle a Sheinbaum qué hay debajo y por qué no lo ha abierto al público". En la misma sesión sostuvo que "México no existió hasta que llegaron los españoles". La cita, recogida por El Español, RT, SDPnoticias y El Siglo de Torreón, llega dos días después de que Ayuso regresara humillada de una gira fallida en México — visita que la diplomacia mexicana canceló tras retirarle la invitación. Lo que hay en la calle Guatemala 24 son los restos del Huey Tzompantli. Y lo que Ayuso no se atreve a nombrar es exactamente lo que esta nota nombra.

En la Calle Guatemala 24, bajo el edificio del Museo del Cacao y el Chocolate, el Programa de Arqueología Urbana del INAH excavó entre 2015 y 2024 el altar de cráneos más grande de Tenochtitlan. Los responsables son Raúl Barrera Rodríguez, director del Programa, y Lorena Vázquez Vallín, jefa de campo, bajo la dirección general del Proyecto Templo Mayor que lleva Leonardo López Luján desde 1991 — relevo de Eduardo Matos Moctezuma. Lo que encontraron: al menos 650 cráneos humanos completos y más de 11,000 fragmentos craneanos, distribuidos en una plataforma rectangular de 35 por 12 metros y una torre circular de 4.7 metros de diámetro. 25% de los cráneos son de mujeres y niños. La cifra no es exclusivamente de guerreros: contradice la imagen del Tzompantli como ritual estrictamente militar.

Lo que dicen los números — y lo que dijeron los conquistadores

Infografía Pluma de Quetzal: 650 cráneos arqueológicos vs 136,000 que inventó Andrés de Tapia. 60,000 mujeres quemadas en Europa. 20,000 urnas infantiles en Cartago. Concilio de Trento dogma transubstanciación 1551.
El sacrificio ritual en la historia humana. Fuentes: INAH, Levack ("The Witch-Hunt in Early Modern Europe"), Joseph Pérez ("Inquisición Española"), Girard ("La violencia y lo sagrado").

La cifra arqueológica del INAH —650 cráneos— no es la cifra que la derecha española recuerda. La cifra que han repetido durante cinco siglos viene de un soldado: Andrés de Tapia, compañero de Hernán Cortés, escribió en 1520 que había visto 136,000 calaveras en el Tzompantli. El método: contó postes con su compañero Gonzalo de Umbría y multiplicó por cinco cráneos por poste. La arqueología contemporánea — el dato verificable por excavación — muestra que De Tapia infló la cifra entre 200 y 1,000 veces. La razón no es misterio: el soldado tenía que justificar ante la corona española la magnitud de la "barbarie" que la Conquista vino a corregir. Cuanto más alto el número, más legítima la espada.

Quinientos años después, Ayuso usa la cifra inflada del soldado, no la cifra verificable del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

El sacrificio no es vergüenza mexicana, es historia universal

La derecha española revisionista presenta el sacrificio mexica como aberración exótica que justifica la Conquista. La antropología comparada cuenta otra historia: el sacrificio ritual es universal humano. La civilización avanza cuando ese sacrificio se vuelve simbólico. La tesis la formuló el antropólogo francés René Girard en La violencia y lo sagrado (1972) y se sostiene como referencia académica básica hasta hoy. Para Girard, toda religión nace del mecanismo sacrificial sobre una "víctima propiciatoria", y la civilización progresa cuando ese sacrificio se sublima en rito. El sociólogo Walter Burkert escribió en Homo Necans (1972) que la religión griega clásica "se basó en los ritos de los cazadores-recolectores del paleolítico". El sacrificio no es invención mexica. Es prólogo del homo sapiens.

Los datos europeos para comparar:

  • Druidas celtas — sacrificio humano hasta la colonización romana del siglo I de nuestra era (relato de Julio César en De Bello Gallico VI.16, con caveat: la arqueología no ha confirmado completamente la imagen del "hombre de mimbre" que dejó César — bien pudo ser propaganda romana para justificar su propia conquista, el mismo mecanismo que De Tapia usó con Tenochtitlan).
  • Cartago púnica — el tofet de Salambó contiene aproximadamente 20,000 urnas con restos óseos infantiles, sacrificios al dios Moloch entre 700 y 146 antes de Cristo. Excavaciones desde 1921.
  • Inquisición españolaentre 2,000 y 10,000 personas ejecutadas en hogueras públicas entre 1478 y 1834, según los historiadores Henry Kamen y Joseph Pérez.
  • Caza de brujas europeaaproximadamente 60,000 mujeres quemadas vivas entre 1450 y 1750, sobre un total de 110,000 acusaciones, según Brian P. Levack en The Witch-Hunt in Early Modern Europe. El 80% de las víctimas eran mujeres.
  • Gladiadores romanos — decenas de miles de ejecuciones rituales hasta el año 404 de nuestra era, cuando el emperador Honorio prohibió los juegos.

El paralelo más demoledor: la caza de brujas en la Europa cristiana ocurrió simultáneamente a la Conquista de México (1521) y se extendió hasta 1750 — más de doscientos años después de que el Tzompantli dejara de funcionar. Europa cristiana quemó vivas a noventa y dos veces más mujeres por brujería que cráneos hay en el Tzompantli arqueológico verificable. El "atraso ritual" del que Ayuso acusa a Mesoamérica fue compartido por la propia España colonial, con cifras varios órdenes de magnitud superiores.

"México no existió hasta que llegaron los españoles." — Isabel Díaz Ayuso, Pleno de la Asamblea de Madrid, 14 de mayo de 2026.

La eucaristía y el sacrificio simbólico

La tesis girardiana — que toda religión evoluciona del sacrificio literal al simbólico — tiene su ejemplo paradigmático en el catolicismo que Ayuso dice defender. El Concilio de Trento, en su Sesión XIII del 11 de octubre de 1551, definió dogmáticamente la transubstanciación: el pan y el vino consagrados en la misa no representan, sino que se convierten sustancialmente en cuerpo y sangre de Cristo, "no permaneciendo más que las apariencias del pan y del vino". Esto no es interpretación Pluma. Es teología católica vigente, ratificada en el Catecismo de la Iglesia Católica §1376 y celebrada cada domingo en las parroquias del mundo entero.

El cristianismo, según Girard, es exactamente el punto histórico donde el sacrificio humano se desnaturaliza: Cristo es la víctima inocente y el último sacrificio. La misa es el ritual conmemorativo. La eucaristía no es burla — es la operación más sofisticada de toda la historia religiosa para resolver lo que el sacrificio mexica resolvía con cuerpos reales: la angustia de la comunidad ante el cosmos, la necesidad de un don último para que el mundo siga funcionando. Los mexicas creían que sin sacrificio el sol no salía. Los católicos creen que sin la eucaristía la comunidad pierde su vínculo con lo divino. El mecanismo antropológico es el mismo; el costo humano, radicalmente distinto.

El teólogo suizo Hans Küng y el dominico peruano Gustavo Gutiérrez — padre de la Teología de la Liberación — han escrito sin censura sobre la continuidad entre el sacrificio prehispánico y la eucaristía como ritos comunitarios. Ninguno fue excomulgado por ello. Lo que escandaliza a Ayuso no escandaliza a la teología católica académica actual.

La asimetría que Ayuso ignora: Las Casas, Sahagún, León-Portilla

Hay otra ironía que Ayuso convenientemente olvida. Los primeros en denunciar tanto el horror del sacrificio mexica como el horror genocida de la Conquista fueron sacerdotes católicos españoles. Bartolomé de las Casas, dominico, escribió en 1552 la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, documentando el exterminio de los pueblos originarios por mano de los conquistadores. Bernardino de Sahagún, franciscano, dedicó su vida a recopilar — con informantes nahuas, en náhuatl original — la Historia general de las cosas de Nueva España, conocida como Códice Florentino: la primera etnografía sistemática del mundo mesoamericano, hecha con respeto académico desde dentro del aparato colonial.

Cinco siglos después, en 1959, el historiador mexicano Miguel León-Portilla publicó Visión de los vencidos, antología que por primera vez contó la Conquista desde la voz nahua — no desde Bernal Díaz del Castillo ni desde Francisco López de Gómara, sino desde los testimonios indígenas recopilados en el Códice Florentino, los Anales de Tlatelolco y los Cantares Mexicanos.

Ayuso, en mayo de 2026, traiciona a los curas españoles del siglo XVI que hicieron lo que ella se niega a hacer hoy: nombrar el horror de su propio Imperio con la misma claridad con la que nombran el horror del Imperio mexica.

Las preguntas que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, aún no responde:

  1. Si el Huey Tzompantli con 650 cráneos arqueológicos descalifica a México, ¿qué hace usted con las aproximadamente 60,000 mujeres quemadas vivas en las hogueras europeas entre 1450 y 1750 documentadas por Brian P. Levack — 92 veces más víctimas que cráneos hay en el Tzompantli, en su 80% mujeres, ejecutadas en nombre de la misma fe católica que usted defiende?
  2. El conquistador Andrés de Tapia escribió en 1520 que vio 136,000 calaveras en el Tzompantli. La arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia ha encontrado 650 completas en una década de excavación. ¿En cuál de las dos cifras basa usted la afirmación de que el sacrificio mexica justifica retroactivamente la Conquista: la del soldado que infló su informe doscientas veces, o la del INAH?
  3. El Concilio de Trento de 1551 definió dogmáticamente la transubstanciación: el pan y el vino se convierten sustancialmente en carne y sangre de Cristo en cada misa. ¿Considera usted vergonzoso el ritual central de la fe que dice profesar, o entiende — como sostienen el antropólogo René Girard y la teología católica académica — que toda religión humana evoluciona del sacrificio literal al simbólico, y que la eucaristía es precisamente la operación más sofisticada de esa evolución?

Las preguntas que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aún no responde:

  1. ¿Cuándo abrirá al público el Huey Tzompantli de Calle Guatemala 24, no para validar el reto de Ayuso sino para que ningún revisionista vuelva a esconderse detrás del desconocimiento arqueológico, con la museografía pedagógica que México merece?
  2. Más allá del comentario diario, ¿qué política de Estado mexicano existe ante el revisionismo europeo sobre la Conquista — más allá de las cartas presidenciales —, incluyendo presupuesto a cátedras Las Casas, Sahagún y León-Portilla en universidades públicas, y diplomacia cultural activa en España?

Metodología. Esta nota se construyó con: la cobertura de la sesión del Pleno de la Asamblea de Madrid del 14 de mayo de 2026 (El Español, RT, SDPnoticias, El Siglo de Torreón), el boletín del INAH "A 10 años del hallazgo del Huei Tzompantli de Tenochtitlan" (2025) y la cobertura de Arqueología Mexicana, los datos arqueológicos del Programa de Arqueología Urbana del INAH bajo Raúl Barrera Rodríguez y Lorena Vázquez Vallín, la dirección general del Proyecto Templo Mayor de Leonardo López Luján, los textos de Andrés de Tapia recopilados en las crónicas de Indias del siglo XVI, René Girard La violencia y lo sagrado (1972), Walter Burkert Homo Necans (1972), el Concilio de Trento Sesión XIII (1551) y el Catecismo de la Iglesia Católica §1376, los datos de Brian P. Levack en The Witch-Hunt in Early Modern Europe, Joseph Pérez y Henry Kamen sobre la Inquisición, Bartolomé de las Casas Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552), Bernardino de Sahagún Historia general de las cosas de Nueva España, y Miguel León-Portilla Visión de los vencidos (1959). El relato del "hombre de mimbre" druida se reporta con caveat por falta de confirmación arqueológica completa, igual que la cifra de De Tapia. Pluma de Quetzal no defiende el sacrificio humano ritual mexica: lo contextualiza en la historia universal del sacrificio. Tampoco ataca al cristianismo: documenta su propia evolución ritual conforme a la teología católica vigente y la antropología comparada académica.