De Columbine a Teotihuacán: 27 años del efecto copycat que llegó a México
El guion que se repite: de Columbine a Teotihuacán
El 20 de abril de 1999, dos estudiantes de preparatoria en Littleton, Colorado, ejecutaron lo que se convertiría en la masacre escolar más influyente de la historia moderna. 27 años después, un hombre de 27 años subió a la Pirámide de la Luna en Teotihuacán y ejecutó una copia casi punto por punto del mismo guion.
Esta es la historia de cómo una masacre en una preparatoria estadounidense se convirtió en un manual para asesinos en todo el mundo — y cómo llegó a México.
Columbine: 20 de abril de 1999
A las 11:19 de la mañana, Eric Harris (18 años) y Dylan Klebold (17 años) llegaron a la preparatoria Columbine High School en Littleton, Colorado, armados con dos escopetas, una carabina semiautomática, una pistola TEC-9, y decenas de artefactos explosivos caseros.
La masacre minuto a minuto
- 11:19 — Primer disparo en la entrada de la escuela
- 11:22 — Harris y Klebold entran a la cafetería disparando. Estudiantes confunden los disparos con paintball
- 11:29 — Entran a la biblioteca, donde se escondían 52 estudiantes, 2 maestros y 2 bibliotecarios. Aquí ocurre la mayor parte de la matanza
- 12:08 — Ambos tiradores se suicidan con disparos en la cabeza dentro de la biblioteca
El arsenal
Harris disparó 121 veces: 96 con su carabina y 25 con la escopeta. Klebold disparó 67 veces: 55 con la TEC-9 y 12 con su escopeta. En total: 188 disparos.
Pero el plan original era mucho peor. Harris y Klebold planearon durante un año un ataque que sería principalmente un bombardeo. Colocaron dos bombas de gas propano en la cafetería diseñadas para matar a cientos de personas. Las bombas fallaron. Si hubieran detonado, la cifra de muertos habría sido catastrófica.
El saldo
- 13 muertos (12 estudiantes + 1 maestro)
- 23 heridos por arma de fuego
- 3 heridos por caídas al escapar
- 2 agresores muertos (suicidio)
- Duración total: 49 minutos
El efecto Columbine: 27 años de copycats
Lo que ocurrió en Columbine no terminó el 20 de abril de 1999. La masacre creó un fenómeno sin precedentes que los criminólogos llaman "el efecto Columbine": un patrón de imitación que ha generado más de 70 ataques copycat documentados en todo el mundo, con más de 300 personas asesinadas.
Los copycats más letales
2007 — Virginia Tech, Virginia, EUA Seung-Hui Cho, de 23 años, asesinó a 32 personas en el campus universitario. En un video que grabó antes del ataque, citó directamente a Harris y Klebold como inspiración.
2011 — Utøya, Noruega Anders Breivik asesinó a 77 personas — primero detonó una bomba en Oslo y luego disparó contra jóvenes en un campamento en la isla de Utøya. Los investigadores determinaron que estudió la masacre de Columbine en detalle.
2012 — Sandy Hook, Connecticut, EUA Adam Lanza, de 20 años, asesinó a 26 personas, incluyendo 20 niños de 6 y 7 años. Los investigadores encontraron una "obsesión documentada con Columbine" en sus archivos.
2018 — Parkland, Florida, EUA Nikolas Cruz, de 19 años, asesinó a 17 personas en la preparatoria Marjory Stoneman Douglas. Cruz declaró que quería "superar el récord de Columbine".
2019 — Suzano, São Paulo, Brasil Guilherme Taucci Monteiro y Luiz Henrique de Castro asesinaron a 8 personas en su antigua escuela. Replicaron el ataque de Columbine punto por punto.
2026 — Teotihuacán, México Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, mató a 1 persona e hirió a 13 en la Pirámide de la Luna. Eligió el aniversario 27 de Columbine y dejó una foto generada con IA junto a Harris y Klebold.
La copia mexicana: elemento por elemento
Jasso no eligió Columbine al azar. Cada detalle del ataque en Teotihuacán fue deliberadamente diseñado para replicar — y rendir tributo — a la masacre de 1999.
La fecha
El 20 de abril no es solo el aniversario de Columbine. Es también el cumpleaños de Adolf Hitler (1889). Jasso eligió una fecha con triple simbología: Columbine + Hitler + su propio acto.
La foto con inteligencia artificial
Jasso generó una imagen con IA donde aparece junto a Eric Harris y Dylan Klebold. La colocó en un portarretratos y la dejó en la escena del crimen como una firma. Se posicionó a sí mismo como continuador de su legado.
La playera
Vestía una playera con la frase "Disconnect and Self-Destroy", asociada a la True Crime Community (TCC), una subcultura digital global que glorifica a asesinos masivos.
Los manuscritos
Al igual que Harris y Klebold — quienes escribieron diarios extensos antes de su ataque —, Jasso dejó notas manuscritas donde declaró que "iba a cometer la acción" y que tenía "inspiración más allá de la Tierra".
La planeación
Harris y Klebold planearon su ataque durante un año. Jasso visitó Teotihuacán en múltiples ocasiones previas y se hospedó en hoteles cercanos para reconocer el terreno. Llevó 52 cartuchos, un arma de fuego y un arma blanca.
La admiración por Hitler
Se encontraron fotos de Jasso haciendo el saludo nazi. Harris también expresó admiración por Hitler — su ataque fue deliberadamente en el cumpleaños del dictador.
El desenlace
Tanto Harris y Klebold como Jasso se quitaron la vida al terminar el ataque. El suicidio es parte del guion: el acto final del agresor que no planea sobrevivir.
La True Crime Community: la fábrica de copycats
¿Cómo es posible que un hombre en la Ciudad de México idolatre a dos adolescentes que murieron en Colorado en 1999?
La respuesta está en internet. La True Crime Community (TCC) es una red global de foros, cuentas de redes sociales y comunidades en la deep web donde asesinos masivos son tratados como ídolos. Harris y Klebold son los más populares — tienen fan art, edits de video con música, fanfiction, y ahora, con la inteligencia artificial, fotos generadas donde los admiradores se insertan junto a ellos.
La TCC no es un fenómeno marginal. Investigadores han documentado que la mayoría de los ataques copycat desde Columbine involucran a perpetradores que consumieron contenido de la TCC antes de actuar.
Jasso es el ejemplo más reciente. Su playera, su foto con IA, su elección de fecha, sus notas — todo apunta a una radicalización digital alimentada por esta subcultura.
¿Por qué importa entender esto?
El tiroteo en Teotihuacán no es un caso aislado. Es el eslabón más reciente de una cadena de violencia que lleva 27 años replicándose. Y cada nuevo ataque — especialmente uno que recibe cobertura mediática masiva — alimenta el ciclo.
Los expertos en criminología señalan que la cobertura responsable es clave: no publicar fotos del agresor, no difundir sus manifiestos completos, no convertirlos en celebridades. El nombre importa menos que el patrón. Y el patrón es claro:
La idolatría a asesinos masivos es un problema global de salud pública.
México no es inmune. Teotihuacán lo demuestra.
Si conoces a alguien que expresa admiración por tiroteos masivos o participa en comunidades que glorifican a asesinos, reporta a las autoridades. La prevención salva vidas.



