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TRABAJO · DATOS EN CONTEXTO

Cinco de Mayo: $745 millones de dólares en EE.UU., $315 al día para el jornalero que cosecha la cebada

Hoy 5 de mayo Estados Unidos venderá unos 745 millones de dólares en cerveza mexicana — más que el Super Bowl. Constellation Brands, que cotiza en Wall Street, tiene la licencia exclusiva de Corona y Modelo en EE.UU. La Feria de Puebla, en cambio, dejará apenas 600 millones de pesos (~30 millones de dólares) en todo un mes. Y el jornalero que cosecha la cebada cobra 315 pesos al día.

Redacción Pluma de Quetzal Redacción Pluma de Quetzal Periodista
6 min de lectura

En Estados Unidos, el Cinco de Mayo de 2026 moverá alrededor de 745 millones de dólares en ventas de cerveza en un solo día. La cifra rebasa al Super Bowl y al St. Patrick’s Day. La cerveza que más se beberá lleva nombre mexicano —Corona, Modelo Especial, Pacífico— pero el dinero no entra a México: se queda con Constellation Brands, una empresa estadounidense que cotiza en Wall Street con la licencia exclusiva de vender esas marcas al norte de la frontera.

Mientras tanto, en Puebla —el estado donde Ignacio Zaragoza venció al ejército francés en 1862— la Feria conmemorativa de 2026 espera 1.8 millones de visitantes y una derrama de 600 millones de pesos, unos 30 millones de dólares. En todo un mes. La cuenta es simple: lo que EE.UU. mueve en cerveza mexicana en un solo día equivale a lo que Puebla genera en su feria entera durante 30 días, multiplicado por veinticinco.

Ganamos la batalla en 1862. La cerveza la perdimos en 2026.

La batalla simbólica vs. la batalla económica

El 5 de mayo de 1862, un ejército mexicano mal armado derrotó al que entonces era el más poderoso del mundo. La intervención francesa buscaba cobrar deudas con bayoneta. Hoy, las trasnacionales lo hacen con licencias y concesiones. No mandan tropas; basta con tener el contrato de distribución.

Modelo Especial es, desde 2023, la cerveza más vendida en Estados Unidos. Le quitó el primer lugar a Bud Light. Es un orgullo cultural mexicano —merece reconocerse— pero el modelo de negocio convierte ese orgullo en utilidad estadounidense. Por la división histórica del mercado, Grupo Modelo (hoy propiedad de la belga AB InBev) puede vender Corona y Modelo en México y el mundo, salvo en Estados Unidos. Allá, la licencia exclusiva la tiene Constellation Brands, con sede en Nueva York. La cerveza se produce en Coahuila y Veracruz; la ganancia bursátil se reparte en Wall Street.

En su tercer trimestre fiscal más reciente, Constellation reportó 2,220 millones de dólares en ingresos y ganancias de 3.06 dólares por acción, superando todas las estimaciones de los analistas. La compañía proyecta utilidades anuales de hasta 11.60 dólares por acción para el ejercicio 2026. Cada Corona vendida en un bar de Texas, Arizona o California suma a esa cifra.

Lo que paga un gringo, lo que cobra un jornalero

Una caja de doce Coronas en Estados Unidos cuesta entre 22 y 28 dólares. En pesos, ronda los 440. Mientras eso ocurre en una tienda de Houston, en los campos donde se cosecha la cebada con la que se hace esa misma cerveza, el salario mínimo profesional agrícola para 2026 quedó fijado en 315.04 pesos diarios. Una caja de Corona en EE.UU. vale más que un día completo de trabajo del jornalero que cosechó la materia prima.

La organización Fundar y la alianza Campo Justo documentaron en 2026 que los jornaleros agrícolas en México siguen sufriendo modificaciones de jornada sin garantía de pago, contratos verbales que duran hasta tres meses, ausencia de seguridad social y exposición a químicos sin protección. La precariedad no es una anécdota: es la condición estructural de la cadena de suministro que termina en una botella de Corona en una hielera estadounidense.

En Puebla, donde se conmemora la batalla, el 54.6% de niños y adolescentes vive en pobreza según los datos más recientes de Coneval. La feria atrae 1.8 millones de visitantes, sí. Pero los empleos que más crecen en Puebla —según el reporte 2026 del medio local Reto Diario— son los de baja calificación, que generan ocupación pero perpetúan bajos salarios y nula protección. La derrama llega; el ingreso del trabajador, no.

Constellation contra Mexicali, Constellation hacia Veracruz

La historia del agua remata el cuadro. En 2020, los habitantes de Mexicali rechazaron en consulta popular la planta que Constellation Brands quería construir en su ciudad: 76.1% votó en contra, en una región sometida a estrés hídrico crónico. La empresa desmanteló la obra y se mudó a Veracruz, donde obtuvo 14 concesiones de Conagua para extraer hasta 3 millones de litros de agua y una inversión declarada de 1,300 millones de dólares. La planta abrió a inicios de 2026.

Las concesiones se transfirieron desde otras empresas; Conagua y Constellation insisten en que el acuífero está en buen estado y que la operación no compite con el consumo humano local. Las comunidades del centro y norte de Veracruz —que llevan años denunciando desabasto, contaminación y privatización del recurso— tienen razones para dudar. La aritmética es la misma de Mexicali: la cervecera necesita agua para producir Corona; el rancho, la milpa y la casa también.

Lo que se exporta no es solo cerveza. Es agua mexicana convertida en utilidad bursátil estadounidense.

Lo que el gobierno no dice

El gobierno de Claudia Sheinbaum, con razón, presume el aumento sostenido del salario mínimo: pasó de 88.36 pesos diarios en 2019 a 315.04 en 2026 para el campo, un crecimiento real que ha mejorado los ingresos de millones de trabajadores en la base. Es un avance.

Pero presumir el salario mínimo agrícola sin discutir las cadenas de suministro globales es contar la mitad de la historia. La cebada que va a Constellation, el aguacate que va a Walmart, el tomate que va a EE.UU. todos cumplen con el mínimo legal y, al mismo tiempo, todos producen utilidades para empresas extranjeras varios órdenes de magnitud mayores que los salarios pagados aquí. Cumplir con la ley no es lo mismo que pagar lo que el trabajo vale.

La Secretaría de Turismo de Puebla anunció con orgullo la consolidación de la Feria 2026. Bien. Pero ningún funcionario explicó qué porcentaje de esos 600 millones de pesos termina en bolsillos de poblanos pobres frente a los que terminan en cadenas hoteleras, embotelladoras y operadores nacionales. La derrama existe; la distribución, no se mide.

Lo que la oposición tampoco resuelve

Cuando el PAN y el PRI gobernaron, el modelo agroexportador nació, creció y consolidó sus términos. Constellation Brands obtuvo sus primeras concesiones de Conagua en sexenios priístas. La planta de Mexicali fue aprobada por el gobernador panista Francisco Vega. La oposición que hoy critica los términos del régimen de inversión es la misma que los redactó.

No hay propuesta opositora seria sobre cadena de valor agrícola, royalties por uso de agua para fines comerciales, ni piso digno por encima del mínimo para el campo. Critican el ruido, no el negocio. Y en el negocio, todos los partidos cobraron.

Las preguntas incómodas

Para el gobierno: Si el Cinco de Mayo es una fecha que celebra la soberanía mexicana, ¿por qué la mayor parte de la utilidad económica generada por esa fecha se queda en una empresa de Nueva York? ¿Cuándo se discutirá un royalty por concesión de agua para fines de exportación? ¿Cuál es el salario digno para el jornalero que cosecha la cebada que termina en Wall Street?

Para la oposición: Treinta años de su gestión consolidaron el modelo de exportación de Corona y Modelo bajo licencia estadounidense. ¿Cuál es su propuesta para que la próxima Modelo #1 en EE.UU. deje más utilidad en México que en Wall Street?

Para el lector: Hoy 5 de mayo, en algún bar de Houston, alguien va a brindar con una Corona que vale más en su mostrador que un día de trabajo del jornalero que cosechó la cebada. La batalla la ganó Zaragoza. La cerveza la ganó Constellation.

¿Qué fue, en realidad, lo que celebramos esta mañana?