SASMEX, $120 millones al año: el sistema más barato del Estado y el que las telcos tardaron 35 años en meter al celular
Hoy 6 de mayo, por primera vez, la alerta sísmica llegó a los celulares mexicanos vía Cell Broadcast. SASMEX cumple 35 años con un presupuesto anual de 120 millones de pesos —menos del 0.0001% del PIB— y reduce 30-80% las muertes en sismo. El estándar Cell Broadcast existe en GSM desde los años 90. Telcel, AT&T y Movistar lo activaron solo cuando el Estado los obligó.

A las once de la mañana de este miércoles 6 de mayo, el primer Simulacro Nacional 2026 hizo sonar la alerta sísmica en 14,491 altavoces de 11 estados y, por primera vez en la historia, en los celulares de millones de mexicanos. El cambio no es la coreografía: es que la alerta llegó vía Cell Broadcast, un estándar internacional que existe en la red GSM desde los años noventa y que las operadoras mexicanas activaron, a regañadientes, solo cuando el Estado las obligó.
El sistema que disparó la alerta —SASMEX, Sistema de Alerta Sísmica Mexicano— cumple 35 años en 2026. Lo opera el CIRES, una asociación civil creada en 1986, nueve meses después del sismo del 85. Es uno de los sistemas más sofisticados del mundo, fue el primero en su tipo en operar de manera pública (1991) y cuesta al erario federal cerca de 120 millones de pesos al año: menos del 0.0001% del PIB. La razón costo-beneficio es la más alta del sistema mexicano de Protección Civil.
El sistema funciona. La pregunta es por qué tardó tanto en llegar al teléfono que ya cargas en el bolsillo.
Lo que el SASMEX ha evitado en pesos y en vidas
Para entender por qué importan los segundos de aviso, basta comparar dos sismos casi iguales en magnitud, separados por 32 años:
| Sismo | Magnitud | Muertos | Daños (USD) | Alerta |
|---|---|---|---|---|
| 19 sep 1985 (CDMX) | M 8.1 | 5,000 a 30,000 | $11,500 mdd (precios 2026) | Sin SASMEX |
| 19 sep 2017 (Puebla) | M 7.1 | 369 | $2,000 mdd | SASMEX (60 seg) |
| 2026 (Cell Broadcast) | — | — | — | Alerta universal por carrier |
El CIRES estima que la alerta sísmica reduce entre 30% y 80% las pérdidas de vida en sismos de epicentro lejano. La diferencia entre 1985 y 2017 no es solo de magnitud: es de aviso. Sesenta segundos previos permitieron evacuar escuelas, hospitales y oficinas de la CDMX en 2017. En 1985 no hubo ningún segundo previo. Esa diferencia tiene un precio en vidas que el sistema ya cobró.
Lo que pesa SASMEX vs lo que pesa el privilegio
Los 120 millones de pesos anuales que el gobierno destina al CIRES para mantener SASMEX no son una cifra grande. Son una vergüenza por lo pequeña que es, comparada con otras partidas del mismo presupuesto federal.
| Partida | Monto anual | Vidas que salva |
|---|---|---|
| SASMEX (CIRES) | $120 millones | 30 a 80% en sismo |
| Publicidad oficial federal 2024 | $3,500 millones | — |
| Sueldos del Poder Judicial 2024 | $70,000 millones | — |
| Subsidio a IEPS gasolina (mensual) | $5,000 millones | — |
SASMEX cuesta, por año, lo mismo que el subsidio al IEPS de la gasolina cuesta en una semana. Lo mismo que la publicidad oficial federal en 12 días. Lo mismo que el Poder Judicial mexicano gasta en sueldos en menos de medio día. Y aún así, es de los pocos programas del Estado mexicano que tiene un retorno medible y comprobado en vidas humanas.
SASMEX en cifras
35 años de un sistema barato y postergado
Por qué Cell Broadcast tardó 35 años en llegar a tu teléfono
El estándar técnico que hoy permitió la alerta universal en celulares se llama Cell Broadcast Service. Es parte del estándar GSM desde los años noventa. Estados Unidos lo usa desde 2012 (Wireless Emergency Alerts), Japón y Corea del Sur desde antes, los Países Bajos desde el 2005. Permite que un mensaje de emergencia llegue simultáneamente a todos los dispositivos con cobertura de red dentro de una zona definida, sin que el usuario instale ninguna app, se suscriba a ningún servicio, ni pague nada extra.
En México, las operadoras —Telcel (América Móvil), AT&T México y Movistar— nunca implementaron Cell Broadcast en su red para el público general. La razón empresarial es transparente: no genera ingresos. Cobrar por mensajes SMS de emergencia tampoco era opción —políticamente impagable—, así que la opción rentable era no hacer nada y dejar que el ciudadano descargara apps privadas (SASSLA, 911 CDMX) que dependen de internet, batería y permisos.
El cambio llegó porque la Coordinación Nacional de Protección Civil y la Comisión Federal de Telecomunicaciones articularon un mandato regulatorio. La alerta universal no llegó por iniciativa empresarial. Llegó por orden del Estado. La pregunta no es por qué llegó hoy: es por qué tardó tres décadas, y cuántas alertas se perdieron en sismos lejanos donde sí había segundos de aviso pero no había forma de avisarle a la persona dormida con el celular en la mesa de noche.
El sistema técnico estaba listo desde los años noventa. Lo que faltaba no era tecnología: era la voluntad regulatoria de obligar a las telcos a usarla.
Lo que el gobierno presume con razón
El gobierno de Claudia Sheinbaum, igual que sus antecesores, presume el SASMEX. Y tiene de qué. México fue el primer país del mundo en operar una alerta sísmica pública. Los 96 sensores sismográficos distribuidos en la costa del Pacífico, desde Jalisco hasta Chiapas, son un activo nacional de altísimo valor. Que en 2017 un sismo M 7.1 con epicentro en Puebla, a 120 km de la capital, haya dejado 369 muertos en lugar de varios miles, fue resultado directo de los 60 segundos que SASMEX dio antes del impacto.
El primer Simulacro Nacional 2026, el de hoy, es continuidad de esa política. Y los próximos tres simulacros del año —tsunami, hundimientos por lluvia extrema, emergencia química industrial— ya integran Cell Broadcast como canal primario. Es un avance real que merece reconocerse.
Lo que el gobierno no dice
Que la alerta llegue al celular no significa que llegue a todos. Cell Broadcast funciona con cobertura de red. Las zonas rurales del Pacífico mexicano —donde la cobertura celular es del 60% según el Instituto Federal de Telecomunicaciones— no reciben la alerta con la misma confiabilidad que CDMX. Y eso es ironía pura: la alerta sísmica está pensada para zonas donde el sismo viaja con segundos de retraso desde su epicentro en el Pacífico, pero las zonas más cercanas al epicentro son justamente las que tienen menos torres celulares.
El presupuesto del CIRES, además, no se ha movido sustancialmente en una década. Los 120 millones anuales son cifra estable; en términos reales, considerando inflación, el sistema opera con menos recursos hoy que hace diez años. Los sismólogos del SSN-UNAM llevan dos décadas advirtiendo sobre la Brecha de Guerrero, un segmento de la zona de subducción que lleva más de 75 años acumulando energía sin liberarla en un sismo mayor. La hipótesis del simulacro de hoy —M 8.2 en Guerrero— no es ficción: es el peor escenario realista que las autoridades están preparadas para enfrentar. La pregunta no es si va a ocurrir. Es cuándo.
Lo que la oposición tampoco resuelve
Cuando el PAN y el PRI gobernaron, las concesiones a las telcos se firmaron con la misma transparencia con la que hoy se firman: ninguna. Telcel obtuvo y mantuvo su posición dominante con presidentes panistas y priístas, y la implementación de Cell Broadcast nunca fue requisito regulatorio durante esos sexenios. El reglamento sísmico de construcción para edificios públicos —escuelas, hospitales, oficinas— se actualizó por última vez en 2017, después del sismo de Puebla, no antes. La oposición que hoy critica los términos en los que se obligó a las telcos es la misma que pasó tres décadas sin obligarlas.
Las preguntas incómodas
Para el gobierno: Si SASMEX cuesta 120 millones de pesos al año y reduce 30-80% las muertes en sismo, ¿por qué su presupuesto no se ha duplicado en una década? ¿Por qué la cobertura celular en zonas del Pacífico cercanas al epicentro sigue por debajo del 70%?
Para las telcos: Cell Broadcast estaba en su red desde el día que firmaron la concesión. ¿Cuánto cobraron por servicios que sí eran rentables —datos, roaming, SMS premium— mientras dejaban inactivo el canal técnico que podía salvar vidas en sismo?
Para el lector: Hoy la alerta llegó al teléfono. Tres décadas de sismólogos mexicanos, ingenieros del CIRES, especialistas del SSN-UNAM y funcionarios de Protección Civil sostuvieron el sistema con un presupuesto miserable. La operadora de tu celular tardó 35 años en sumarse. ¿Qué otros servicios públicos tienen el mismo perfil: barato, pionero, postergado por intereses privados?
¿Cuántas alertas se perdieron en los 35 años en que el sistema técnico ya estaba listo, pero la voluntad regulatoria no?
Fuentes
Esta nota se construyó sobre datos de CIRES, la Coordinación Nacional de Protección Civil, el Servicio Sismológico Nacional (SSN-UNAM), y la cobertura técnica que Tracción Media publicó este 6 de mayo sobre el funcionamiento del simulacro y la activación de Cell Broadcast en las redes mexicanas. La cifra de 14,491 altavoces, los 96 sensores sismográficos y la comparativa entre los sismos de 1985 y 2017 provienen de esa cobertura, complementada con datos abiertos de la Conapred y del IFT.