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PODER · DATOS EN CONTEXTO

Registro de celulares 2026: faltan 128 millones de líneas y los datos ya se filtraron

Redacción Pluma de Quetzal Redacción Pluma de Quetzal Periodista
3 min de lectura

Registro de celulares 2026: faltan 128 millones de líneas y los datos ya se filtraron

El gobierno de Claudia Sheinbaum presentó el PANAUT (Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil) como una solución de seguridad. Lo que encontró la República fue un desastre estadístico, una fuga de datos confirmada y la re-edición de un fracaso que México ya vivió hace 17 años.

Las matemáticas del colapso

México tiene 158 millones de líneas móviles activas. Hasta el 19 de abril, sólo 30.2 millones estaban registradas: 19.1% del total. Quedan 128 millones sin registrar, y el plazo es el 30 de junio.

Eso significa que el país necesita registrar 1.84 millones de líneas por día para cumplir. La tasa actual es de 299,000 diarios. Falta registrar 6.17 veces más de lo que se registra, y la velocidad está cayendo 15% desde el lanzamiento.

"Es matemáticamente imposible", diagnostica cualquier persona con calculadora. Pero el PANAUT no es sobre números. Es sobre vigilancia.

Los datos ya se fugaron

El 10 de enero, el primer día del registro, el portal de Telcel colapsó. El periodista Ignacio Gómez Villaseñor documentó lo que pasó después: filtraciones de CURP, RFC, correos electrónicos y números de teléfono de usuarios que intentaban registrarse.

Telcel culpó a "un defecto técnico". El daño ya estaba hecho. Los datos personales de millones de mexicanos quedaron expuestos en un servidor sin protección que cualquiera con conocimientos básicos de ciberseguridad podía explorar.

"No hay garantías contra el abuso", advirtió la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D) en sus análisis públicos del sistema. Y tienen razón. El PANAUT se construyó sobre bases de arenas movedizas.

Vigilancia sin freno judicial

El verdadero peligro no es el registro en sí. Es quién puede acceder a él y cómo.

La Ley del Sistema Nacional de Información e Inteligencia permite que autoridades accedan a estos datos sin necesidad de autorización judicial. No hay orden de un juez. No hay contrapeso legal. Solo una petición burocrática.

El gobierno justificó esto con la búsqueda de "personas desaparecidas". Sheinbaum lo dijo el 20 de abril. Pero en México, las desapariciones forzadas son mayormente responsabilidad de autoridades y criminales tolerados por el Estado. Darles herramientas de vigilancia masiva sin controles es como entregar llaves a los asaltantes.

Los números de la exclusión

Por operador, los registros avanzan así:

  • AT&T: 29%
  • Bait: 28%
  • Telcel: 19%
  • Movistar: 16%

Pero hay un grupo que no puede registrarse aunque quisiera: migrantes y extranjeros necesitan pasaporte o CURP provisional. Muchos no lo tienen. El PANAUT los criminalizará por tener teléfono.

Estamos construyendo un sistema que penaliza la pobreza y la movilidad. Eso no es seguridad. Es represión burocrática.

La lección de 2009 que el gobierno olvidó

En 2009, bajo Felipe Calderón, se creó el RENAUT, un registro similar de telefonía. ¿Qué pasó? Los datos se vendieron en mercados pirata. El sistema fue un desastre de seguridad. Se abandonó en 2012.

Diecisiete años después, el gobierno repite la película. Mismo acto, mismo destino.

La diferencia es que ahora tenemos 31 millones de trabajadores informales que dependen de su celular para sobrevivir. Quedan fuera del "contrato social" del registro obligatorio. Y cuando el sistema colapse nuevamente, ellos serán los primeros castigados.

Lo que debería pasar ahora

El PANAUT debería cancelarse. No porque sea mal intencionado (aunque lo es), sino porque es un sistema de vigilancia masiva sin controles judicales, sin garantías de seguridad de datos, y matemáticamente imposible de completar.

Si el gobierno quiere encontrar desaparecidos, hay rutas que no requieren vigilancia masiva: investigación competente, presupuesto para búsqueda, justicia para los victimarios. Pero eso cuesta dinero y voluntad política.

El PANAUT es más barato. Y eso debería aterrarnos.