Pobreza laboral en mínimo histórico: el dato que la oposición no quiere ver (y el matiz que el gobierno omite)

México cerró 2025 con 32.3% de pobreza laboral, la cifra más baja desde 2005. El avance es real, pero 54% de los trabajadores sigue en la informalidad.

Por Redacción Pluma de Quetzal · · 2 min de lectura

México cerró 2025 con el porcentaje de pobreza laboral más bajo desde que el CONEVAL comenzó a medirla en 2005: 32.3% de la población no puede adquirir la canasta alimentaria con su ingreso del trabajo. En el primer trimestre de ese año, la cifra era de 33.9%, ya entonces un mínimo histórico. La tendencia a la baja se consolidó trimestre tras trimestre.

El dato, publicado por el INEGI en febrero de 2026, confirma una trayectoria que los críticos del gobierno no pueden ignorar: la política de recuperación salarial —con aumentos consecutivos al salario mínimo que en seis años lo llevaron de 102 a 278 pesos diarios— tiene un impacto medible en los bolsillos de la población trabajadora.

Lo que dicen los números

Según la ENIGH 2024, el ingreso corriente total promedio mensual por hogar alcanzó los 25,955 pesos, superior al registrado en 2022, 2020, 2018 y 2016. La desigualdad también se movió: el decil más rico concentraba el 36.4% de los ingresos en 2016; para 2024, esa proporción bajó a 30.3%. Mientras, la mitad más pobre pasó de captar el 20.2% al 23.3%.

En paralelo, la medición multidimensional de pobreza del CONEVAL registró que la pobreza cayó a 29.6% de la población en 2024, una reducción de 6.7 puntos porcentuales respecto a 2022. La seguridad alimentaria pasó de 60.5% a 66.1%: 10.3 millones de personas más pueden comer de manera suficiente.

La otra cara: informalidad y fragilidad

Pero el avance tiene una grieta estructural que el gobierno prefiere no enfatizar. El 54% de la población ocupada sigue en la informalidad: trabaja sin contrato, sin IMSS, sin Infonavit, sin ahorro para el retiro. Más de la mitad de quienes trabajan en México lo hacen sin red de protección social.

Esto significa que buena parte de la mejora salarial ocurre en un mercado laboral precario. Un trabajador informal puede ganar más pesos hoy, pero sigue a una enfermedad o un accidente de caer en la pobreza. La política de salario mínimo movió el piso, pero no construyó techo.

Además, la contracción económica de inicio de 2026 —el IGAE registró una caída de -0.9% en enero— pone en riesgo la continuidad de esta tendencia. Si la economía no crece, el empleo formal no se expande, y la reducción de pobreza laboral podría estancarse o revertirse.

Lo que significa

El mínimo histórico en pobreza laboral es un dato verificable e importante. Negarlo sería deshonesto. Pero celebrarlo sin matices también lo es. México logró que menos personas pasen hambre por su salario, y eso es un avance. Lo que no logró es sacar a la mayoría de sus trabajadores de la vulnerabilidad estructural.

Redacción Pluma de Quetzal

Equipo editorial del medio.