Ola de calor en CDMX: la contingencia protege a quien tiene oficina, no a quien trabaja en la calle
Ola de calor en CDMX: la contingencia protege a quien tiene oficina, no a quien trabaja en la calle
Entre el 25 y el 30 de abril, la Ciudad de México vivió una ola de calor que alcanzó 33°C bajo un cielo envenenado. El gobierno activó la contingencia ambiental. Los oficinistas se quedaron en casa con aire acondicionado. Los 31 millones de trabajadores informales de México cocinaron en la calle sin opción de retaguardia.
Tres mexicanos murieron por golpe de calor en 2026. 77 casos de insolación. 73 de deshidratación. 16 quemaduras solares. Números que el gobierno no canta a los cuatro vientos porque revelan la verdad: la contingencia ambiental es un lujo de clase.
Cómo funciona el protocolo que protege a algunos
El 25 de abril, el ozono en Naucalpan alcanzó 163 partes por billón (ppb). Umbral de contingencia. El gobierno respondió con el manual de siempre:
- Doble Hoy No Circula el fin de semana (25-26 de abril)
- Suspensión el lunes 27 para "dar respiro al aire"
- Alerta Amarilla en CDMX por el 28 de abril
- "Recomendación" de trabajar desde casa
- "Evitar actividades al aire libre"
Para un gerente de una consultora en Polanco, esto significa días extra en la casa, laptop y aire acondicionado. Para un obrero de construcción, significa perder ingresos. Para un vendedor ambulante, significa no comer.
"Evitar actividades al aire libre" es fácil cuando tu oficio es estar dentro de un edificio climatizado. Es una sentencia de muerte cuando tu oficina es la calle.
Los números de la vulnerabilidad
En México, 31 millones de personas trabajan en la economía informal. No tienen jefe que les diga "quédate en casa". No tienen sueldo garantizado si no trabajan. No tienen aire acondicionado.
Entre ellos:
- Construcción: expuesto directo al sol, sin sombra, sin pausa hidratación
- Agricultura: jornadas de 8-10 horas en campos abiertos
- Vendedores ambulantes: en la banqueta, con el asfalto a 50°C bajo sus pies
- Trabajadores de entrega: motociclistas y ciclistas pedaleando entre el tráfico y el calor
- Limpiadores callejeros: barriendo bajo el mediodía sin pausa
Estos sectores no tienen contingencia. Tienen hambre si no salen a trabajar.
Lo que pasó en 2023 (y nadie recuerda)
México registró una de sus peores olas de calor en 2023. Los muertos por insolación fueron decenas. Los medios reportaron la novedad, después guardaron silencio. El gobierno prometió protocolos mejorados. Poco cambió.
Ahora, en 2026, repetimos la historia. El cambio climático aceleró. Las olas de calor son más frecuentes. Los muertos son más pobres.
¿Qué aprendió el gobierno? Aparentemente, nada.
El fracaso de la política de contingencia
La contingencia ambiental se diseñó en los años 90 como respuesta a la crisis de aire en CDMX. Funcionó para reducir contaminación en el corto plazo. Pero se convirtió en una estrategia de clase: cierra la movilidad de los ricos, pero deja abierta la del trabajo.
Un banquero no circula. Un abogado se queda en casa. Pero el repartidor de alimentos sigue en la moto bajo 33°C, respirando aire que alcanzó 163 ppb de ozono hace horas.
La política pública actúa como si todos tuviéramos opciones. No las tenemos. Un tercio del país trabaja en informalidad. Para ellos, la contingencia es un lujo que no pueden permitirse.
Migrantes y trabajadores del campo: aún más vulnerables
Los peor posicionados son los migrantes y trabajadores agrícolas en estados como Sonora, Campeche y Quintana Roo, donde las temperaturas en abril superan los 35°C de forma habitual.
No están en CDMX, así que sus muertes no hacen noticia capitalina. Pero son mexicanos muertos por un sistema que eligió no protegerlos.
Tres muertes por golpe de calor en 2026 (reportadas) son tres familias que perdieron a su proveedor. Son decenas más que no están en las estadísticas porque murieron en pueblos sin forense que lo registre, en hospitales rurales sin presupuesto para investigación.
Lo que debería hacerse ahora
Primero: El gobierno debe reconocer que la contingencia ambiental es un parche clasista. No soluciona nada para quien más lo necesita.
Segundo: Se necesita un fondo de emergencia para trabajadores informales durante olas de calor. Si no puedes trabajar porque hay riesgo de muerte, el Estado te garantiza ingreso. No caridad. Seguro.
Tercero: Inversión en espacios públicos climatizados. Refugios en barrios populares donde un vendedor ambulante pueda pasar las horas más calurosas sin perder ingresos. Agua potable gratuita en cada cuadra.
Cuarto: Investigación obligatoria de muertes por insolación. Si alguien muere de calor, no es "muerte natural". Es negligencia estatal.
Quinto: Regulación de sectores de alto riesgo (construcción, agricultura, entrega) con pausas obligatorias, sombra garantizada, hidratación provista por el empleador.
Nada de esto es revolucionario. Es lo mínimo que hace cualquier país con capacidad estatal. México lo dice hacer. Pero cuando llega el calor, queda claro: el Estado protege a quien puede quedarse en casa. Los demás se cocinan solos.
La pregunta incómoda
¿Cuántas muertes por calor necesita México para admitir que esto es un problema de desigualdad, no de clima?
El cambio climático es global. Pero el riesgo de muerte es local. Ocurre donde no hay aire acondicionado, donde el trabajo no se pausa, donde el ingreso depende de salir a la calle aunque te mates del calor.
La próxima ola de calor llegará en mayo. El gobierno volverá a recomendar quedarse en casa. Los trabajadores informales volverán a salir. Y México seguirá enterrando gente que no tenía opción.
Eso no es destino. Es política. Y podemos elegir cambiarla cuando tengamos voluntad de hacerlo.