Se disculpó por odiarnos; por mentir sobre nosotros, no: el expediente completo de Eduardo Feinmann
"Detesto a los mexicanos con mi alma", dijo Feinmann al aire. 48 horas y un video viral después llegó la disculpa — con reclamo a Sheinbaum incluido. Pero no se ha retractado de lo grave: difundir como "verídicas" las amenazas del narco a Ecuador sin una sola fuente. El odio fue el berrinche; la desinformación, el método. El expediente completo.

"Detesto a los mexicanos, los detesto con mi alma... despreciables". Eso dijo al aire Eduardo Feinmann, uno de los conductores más vistos de la televisión argentina, cuando le preguntaron por el México-Inglaterra. Cuarenta y ocho horas y un video viral después, llegó la disculpa: "me equivoqué feo", "pueblo hermano". Caso cerrado, dirán. No: porque la disculpa cubrió el berrinche — y dejó intacta la ofensa grave. Días antes, el mismo Feinmann difundió como "verídicas" las supuestas amenazas del narcotráfico mexicano a la selección de Ecuador, sin presentar una sola fuente. Por el odio ya pidió perdón. Por pintar a México como narco-Estado con rumores, sigue sin decir una palabra.
Lo que dijo, palabra por palabra
El contexto no lo ayuda: nadie lo provocó. En una transmisión sobre el Mundial, ante la pregunta de a quién le iría en el México-Inglaterra, Feinmann respondió: "Detesto a los mexicanos, los detesto con mi alma... despreciables esos tipos". Y remató con el clásico del manual: "La envidia que nos tienen los mexicanos a los argentinos, no solo en el futbol, en todo. Nos envidian, quieren ser como nosotros y no pueden... y menos en el futbol, son de madera".
El video circuló masivamente desde la noche del 6 de julio. La indignación escaló hasta la mañanera: la presidenta Claudia Sheinbaum proyectó el video el 8 de julio, lo llamó "pseudoperiodista" y calificó los dichos de indignantes. Para entonces el asunto ya era diplomático-mediático: el conductor estrella de la derecha argentina contra un país entero.
La disculpa (con reclamo incluido)
El 8 de julio llegó el paso atrás: "Cometí un gran error y pido disculpas. Mis dichos sobre el pueblo mexicano estuvieron totalmente fuera de lugar, fueron excesivos y no reflejan mis valores ni el sentimiento del pueblo argentino hacia un país hermano". Registremos lo justo: la disculpa existe, es explícita y en cámara. Pluma no la regatea.
Pero registremos también sus dos letras chicas. Primera: llegó solo después de la viralización y del señalamiento presidencial — no cuando lo dijo, sino cuando le costó. Segunda: en el mismo acto de contrición, Feinmann aprovechó para reclamarle a Sheinbaum por exhibirlo. Una disculpa con contraataque incluido no es arrepentimiento: es control de daños.
Lo que la disculpa no tocó: el narco de utilería
Y aquí está el corazón de esta nota, porque este expediente ya lo conocíamos. Días antes del berrinche, Feinmann difundió en sus espacios como "verídicas" las supuestas amenazas del crimen organizado mexicano a los jugadores de Ecuador — la teoría conspirativa nacida del periodista ecuatoriano Carlos Vera que desmontamos punto por punto: cero denuncias, cero confirmaciones de FIFA o federación alguna, desmentida por la propia delegación ecuatoriana.
Obsérvese la cadena completa, porque es un manual de cómo viaja la desinformación transnacional: un comunicador ecuatoriano insinúa sin pruebas → un conductor argentino lo valida como "verídico" ante una audiencia de millones → cuentas y espacios afines lo amplifican → y "México, el país donde el narco decide partidos del Mundial" queda instalado en tres países sin que nadie haya presentado un solo documento. El "detesto a los mexicanos" fue un exabrupto de treinta segundos. Lo del narco fue trabajo editorial: selección, validación y difusión de un rumor. Lo primero se disculpa en un video. Lo segundo se retracta con la misma seriedad con que se difundió — y eso no ha pasado.

Dicho contra hecho
| Lo que dijo Feinmann | Lo verificable |
|---|---|
| "Detesto a los mexicanos con mi alma" | Disculpado el 8 de julio, tras viralización y mañanera. |
| "Son de madera, nos envidian" | Opinión futbolera. Allá él y su tabla de posiciones. |
| Las amenazas del narco a Ecuador son "verídicas" | Cero fuentes, cero denuncias, cero confirmaciones. Sin retractación hasta hoy. |
| "Mis dichos eran sobre futbol" | El video existe: habló del "pueblo", de la "envidia" y de tipos "despreciables". El futbol fue el pretexto. |
El vínculo con Salinas Pliego: lo que se puede afirmar y lo que no
En México, el episodio escaló porque a Feinmann se le relaciona con Ricardo Salinas Pliego — nuestro viejo conocido de los 102 amparos. Lo documentado públicamente: una fotografía de ambos de febrero de 2023, espacios y posturas compartidas dentro del ecosistema mediático de derecha continental, y los señalamientos políticos — de Citlalli Hernández a la propia mañanera — que los agrupan como "odiadores de México".
Y aquí Pluma aplica su propia regla, la misma que le cobra a Feinmann: lo que no se puede probar, no se afirma. Una foto y una afinidad ideológica no son un contrato ni una coordinación, y hasta hoy nadie ha presentado evidencia de que la haya. Si aparece — pagos, campañas conjuntas, instrucciones —, esta redacción la publicará con gusto quirúrgico. Mientras tanto, el vínculo es lo que es: dos hombres con micrófono a los que les conviene el mismo enemigo. Que ya es decir algo, pero no es decir todo.
La mañanera también lo necesita
Crítica pareja, porque así trabajamos: el gobierno mexicano también saca renta de este episodio. Proyectar el video de un provocador extranjero en el atril presidencial es dignidad nacional en televisión abierta — y también es el villano perfecto en la semana en que las preguntas incómodas locales (las 18 de nuestra serie mundialista, sin ir más lejos) siguen sin respuesta. A Feinmann le conviene ser mártir de Sheinbaum; a la mañanera le conviene un enemigo que no gobierna nada en México. La polarización, otra vez, es el único negocio donde todos los socios cobran.
¿Por qué un conductor argentino es asunto de Pluma?
Porque la mercancía que movió no fue el insulto: fue la etiqueta de narco-Estado validada sin pruebas ante millones — y esa etiqueta cuesta. Cuesta en la percepción que castiga al turismo y a los paisanos en el extranjero, cuesta en la conversación global que decide inversiones, y cuesta sobre todo un insulto más profundo: usar a las víctimas reales del crimen organizado mexicano — las 133 mil familias que buscan a los suyos — como utilería retórica de un programa de espectáculo político. Eso no se arregla con "pueblo hermano". Se arregla con la retractación que sigue pendiente.
El modelo de negocio del berrinche
Para entender por qué esto no fue un accidente, conviene la ficha del personaje. Eduardo Feinmann, 67 años, abogado de formación, es desde hace décadas una de las figuras centrales del comentario político conservador en la televisión y la radio argentinas — un estilo construido sobre la confrontación permanente y el exabrupto como marca registrada. Su historial de polémicas es largo y su rating también, y esas dos curvas no se cruzan por casualidad: se alimentan.
El ciclo que México acaba de presenciar es el manual completo de esa industria, aplicable en cualquier país y en cualquier idioma: primero la barbaridad dicha con aplomo ante la cámara; luego la viralización indignada — que es publicidad gratuita medida en millones de reproducciones —; después la disculpa parcial que conserva al público fiel sin perder al anunciante; y de remate la victimización ("me exhibió una presidenta") que convierte al agresor en agredido para su parroquia. Cada etapa del ciclo factura. La única parte del proceso que no genera rating es la retractación seria de la desinformación — y por eso es exactamente la parte que nunca llega.
Carlos Vera en Ecuador, Feinmann en Argentina: el mismo oficio con distinto acento. Y las audiencias mexicanas harían bien en reconocer el patrón, porque también transmite en español neutro desde estudios nacionales.
Las respuestas rápidas
¿Qué dijo exactamente Feinmann sobre los mexicanos? "Detesto a los mexicanos, los detesto con mi alma... despreciables esos tipos", además de que los mexicanos envidian a los argentinos "en todo" y que en el futbol "son de madera". Fue al aire, sin provocación previa, ante una pregunta sobre el México-Inglaterra.
¿Ya se disculpó? Sí, el 8 de julio: "cometí un gran error", "mis dichos estuvieron totalmente fuera de lugar", "país hermano". La disculpa llegó tras la viralización del video y el señalamiento presidencial, e incluyó un reclamo a Sheinbaum por exhibirlo.
¿Qué dijo Sheinbaum? Proyectó el video en la mañanera del 8 de julio, lo llamó "pseudoperiodista" y calificó sus declaraciones contra el pueblo de México de indignantes.
¿De qué NO se ha disculpado? De haber difundido como "verídicas" las supuestas amenazas del narco mexicano a la selección de Ecuador — una versión sin fuentes, sin denuncias y desmentida por la propia delegación ecuatoriana, que Pluma desmontó punto por punto. Esa retractación sigue pendiente.
¿Cuál es su relación con Salinas Pliego? Lo documentado: una foto de 2023, afinidad ideológica y espacios compartidos del ecosistema mediático de derecha. No existe, hasta hoy, prueba pública de coordinación — y así hay que decirlo.
Las preguntas que Eduardo Feinmann aún no responde:
- ¿Cuáles eran las fuentes que le permitieron presentar como "verídicas" las supuestas amenazas del narcotráfico mexicano a la selección de Ecuador — nombres, documentos, denuncias — o va a retractarse de esa afirmación con las mismas cámaras y el mismo tiempo al aire con que la difundió?
- Su disculpa del 8 de julio cubrió el "detesto a los mexicanos": ¿incluye también la difusión de desinformación que pinta a México como un narco-Estado que amenaza futbolistas, o esa parte de su trabajo editorial no le parece un error?
- ¿Qué relación —profesional, comercial o de simple afinidad— mantiene con Ricardo Salinas Pliego y con los espacios mexicanos que amplifican sus contenidos, y estaría dispuesto a transparentarla para que su audiencia juzgue con el expediente completo?
Fuentes: transmisiones de LN+ y Radio Mitre, julio 2026 · Proceso · Sin Embargo · Milenio · El Universal · Eje Central · Mediotiempo · El Heraldo de México · Presidencia de la República, conferencia del 8 de julio · Pluma de Quetzal, notas 160 y 169