El hoyo negro de la gasolina: $5 mil millones a la semana para que no suba, y los gasolineros igual te cobran de más

El gobierno federal gasta $5,000 MDP semanales en subsidio al IEPS. Desde 2018, la factura acumula $853,000 MDP — casi lo mismo que costaron todas las megaobras de la 4T. Mientras tanto, gasolineros suben precios y Sheinbaum anuncia recortes al gasto.

Por Redacción Pluma de Quetzal · · 2 min de lectura

Cada semana que pasa, el gobierno federal de México desembolsa alrededor de 5,000 millones de pesos para evitar que el precio de la gasolina se dispare en las estaciones de servicio. La razón: el conflicto entre Estados Unidos e Irán que provocó el cierre del Estrecho de Ormuz ha disparado los precios internacionales del petróleo, con el barril de Brent superando los 100 dólares.

La factura histórica: $853 mil millones

Desde 2018, el subsidio al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de los combustibles ha costado al erario 853 mil millones de pesos, una cifra equiparable al costo total de las megaobras emblemáticas de la Cuarta Transformación: el Tren Maya, el AIFA y la refinería Dos Bocas, según un análisis de Vanguardia.

Solo en las cuatro semanas de abril, el costo ronda los 20,000 millones de pesos. De acuerdo con Expansión, de mantenerse las condiciones geopolíticas actuales, el subsidio a combustibles abrirá un hoyo fiscal de 220,000 millones de pesos en 2026.

Infografía: el costo del subsidio a gasolinas — $5,000 MDP semanales, $853,000 MDP acumulados, hoyo fiscal de $220,000 MDP

Sin subsidio, la Magna a $33 el litro

La presidenta Claudia Sheinbaum ha sido clara: sin el estímulo fiscal, la gasolina Magna costaría alrededor de 33 pesos por litro. Actualmente, el estímulo absorbe 1.80 pesos por litro en la Magna y hasta 5.91 pesos por litro en el diésel, que recibe un subsidio del 80%.

Sheinbaum afirmó que el subsidio continuará «de manera indefinida» y que cada semana se revisan ingresos y gastos para sostenerlo. Pero el costo tiene consecuencias: la mandataria anunció recortes al gasto público como medida de austeridad, aunque garantizó que no se tocarán los programas sociales ni la inversión pública.

Gasolineros: el eslabón que no coopera

Aquí está el dato que debería indignar: a pesar de que el gobierno inyecta miles de millones para contener los precios, hay gasolineros que están subiendo los precios de todas formas.

Sheinbaum lo denunció públicamente: «No puede haber gasolineros que de manera tramposa estén subiendo los precios cuando se les está dando el apoyo para que no suba el precio de la gasolina regular y del diésel». La presidenta instruyó a la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) a reforzar la vigilancia en estaciones de servicio, con facultad para exhibir públicamente a los infractores y aplicar sanciones.

Infografía: sin subsidio la gasolina costaría $33 por litro, el diésel recibe 80% de subsidio, PROFECO reforzará vigilancia

¿A quién beneficia realmente el subsidio?

El dilema es estructural. Especialistas consultados por El Financiero advierten que mantener los estímulos fiscales «sale caro» porque el beneficio no es progresivo: quienes más gasolina consumen — y por lo tanto más subsidio reciben — son quienes más ingresos tienen. Mientras tanto, el gobierno recorta gasto de otras áreas para financiar un subsidio que, en buena parte, termina beneficiando a las clases medias y altas.

La pregunta que queda en el aire: ¿cuánto tiempo más puede México sostener un subsidio de esta magnitud sin comprometer su estabilidad fiscal, especialmente cuando los propios distribuidores se quedan con parte del beneficio?

Redacción Pluma de Quetzal

Equipo editorial del medio.