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TRABAJO · DATOS EN CONTEXTO

61 mil millones de razones para no deportarlos: los paisanos que pagan la fiesta del 4 de julio

EU celebra hoy su independencia con la cosecha, las cocinas y la construcción de los trabajadores mexicanos que ICE persigue. Ellos mandaron $61,791 millones de dólares a casa en 2025 — con la primera caída en 11 años (-4.6%), el termómetro del miedo — y en 2026 ya van cuatro meses al alza pese a las redadas y al impuesto del 1% a sus envíos. La nómina más leal de México, documentada.

Redacción Pluma de Quetzal Redacción Pluma de Quetzal Periodista
8 min de lectura

Trabajadores agrícolas pizcan fresas en un campo. En 2025 los migrantes mexicanos enviaron 61,791 millones de dólares en remesas a México pese a las redadas: la primera caída anual en 11 años según Banxico fue de 4.6%, el año del endurecimiento migratorio en EU. Foto ilustrativa: John Silva via Pexels.

$61,791 millones de dólares. Eso mandaron a casa los mexicanos que viven en Estados Unidos durante 2025 — el año en que ICE los cazó en cocinas, campos y obras. Hoy, 4 de julio, ese país celebra su independencia con una fiesta que en buena parte cosechan, cocinan, construyen y limpian los mismos trabajadores que su gobierno persigue. Y hay un dato nuevo de Banxico que mide el miedo mejor que cualquier discurso: las remesas cayeron 4.6% en 2025, la primera caída anual en 11 años. No cayó la lealtad. Cayó la posibilidad de salir a la calle sin ser detenido.

La nómina más leal de México

Los números de Banxico cuentan una historia de terquedad heroica. En 2025, con el endurecimiento antimigrante en su punto más alto, los envíos bajaron por primera vez desde 2013 — pero apenas 4.6%, cuando las redadas prometían un desplome. Y en 2026 la nómina paisana ya se recuperó: $25,287 millones entre enero y mayo (+2.8%), cuatro meses consecutivos al alza, con mayo cerrando en $5,611 millones. El flujo acumulado de los últimos doce meses: $63,171 millones de dólares.

Para dimensionar lo que eso significa: México es el segundo receptor de remesas del planeta, solo detrás de la India — un país con once veces nuestra población. Ese dinero equivale a más del 3% del PIB nacional y llega directo a la mesa de millones de hogares, sin pasar por ventanilla de programa social ni discurso de mañanera.

Año Remesas (millones de dólares) Contexto
2023~63,300Décimo año consecutivo al alza
2024~64,800Récord histórico
202561,791-4.6%: el año de las redadas
2026 (ene-may)25,287+2.8%, cuatro meses al alza

Infografía Los que pagan la fiesta: remesas mexicanas cayeron 4.6% en 2025, primera caída en 11 años, el año de las redadas. 61.8 mil millones de dólares enviados en 2025, México segundo lugar mundial tras India, cuatro meses al alza en 2026. Barras anuales 2022 a 2025 según Banxico.

Quién sirve la barbacoa de hoy

La postal del 4 de julio — parrillas, fuegos artificiales, mesas largas — tiene una nómina que el discurso oficial estadounidense prefiere no leer en voz alta. Los mexicanos son cerca de la mitad de los aproximadamente 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos, y son columna vertebral de los sectores que hacen posible la fiesta de hoy: la pizca de la fruta y la verdura que llega a la mesa, las cocinas de los restaurantes que hoy revientan, la construcción de las casas donde se celebra y la limpieza de todo lo anterior cuando la fiesta termina.

Es la paradoja que Estados Unidos repite cada año y que 2026 volvió brutal: la economía que depende del trabajo migrante es gobernada por el proyecto político de expulsarlo. Las redadas en centros de trabajo — cocinas, empacadoras, obras — no persiguen delincuentes: persiguen nóminas. Y cada detención le cuesta a dos países a la vez: a EU el trabajador que no encuentra reemplazo, y a México la remesa que dejaba de llegar a Zacatecas, Michoacán o Guerrero.

El impuesto a la lealtad: el 1% que EU les cobra desde enero

Por si la persecución física fuera poco, desde el 1 de enero de 2026 Estados Unidos cobra un impuesto del 1% a los envíos de remesas en efectivo, aprobado en el gran paquete fiscal de 2025. Léase bien lo que eso es: el país que celebra hoy su independencia le cobra una tajada al dinero que sus trabajadores más precarios — los que cosechan su comida — mandan a sus madres. Sobre el flujo mexicano, ese porcentaje se traduce en cientos de millones de dólares anuales extraídos directamente del bolsillo de quien menos tiene, de este lado y del otro.

La respuesta diplomática mexicana hasta ahora ha sido discreta hasta el susurro. El reclamo formal, la compensación fiscal, el mecanismo alterno de envío sin comisión que se prometió — todo sigue en el terreno de los anuncios. Los paisanos, mientras tanto, pagan el 1% y siguen mandando.

De Braceros a ICE: ochenta años del mismo trato

Lo de hoy no es nuevo; es la versión 2026 de un ciclo que Estados Unidos repite desde hace ocho décadas. En 1942, con sus hombres en la guerra, EU le rogó a México mano de obra: el Programa Bracero contrató a millones de campesinos mexicanos — alrededor de 4.6 millones de contratos en 22 años — para levantar sus cosechas y tender sus vías. En 1954, cuando la economía apretó, el mismo país lanzó una operación de deportaciones masivas cuyo nombre oficial era un insulto racial, y expulsó a cientos de miles — incluidos ciudadanos estadounidenses de origen mexicano — sin mayor trámite.

Llamar cuando hay cosecha, expulsar cuando hay elección: esa ha sido la política migratoria estadounidense hacia México desde antes de que existiera la televisión a color. La novedad de esta década es la eficiencia del aparato — bases de datos, redadas quirúrgicas en centros de trabajo, un impuesto directo a la remesa — aplicada sobre la misma hipocresía de fondo: la economía que no puede funcionar sin ellos, gobernada por quienes prometen echarlos. El 4 de julio es el día perfecto para leer ese expediente completo, porque no hay fiesta que exhiba mejor la dependencia: hoy, como en 1942, la mesa la ponen los mexicanos.

La fiesta, plato por plato

Recorramos la mesa de hoy con ojos de nómina. La fruta y la verdura fresca que llega a las parrillas estadounidenses se cosecha mayoritariamente con mano de obra nacida fuera de EU — y dentro de esa fuerza, la mexicana es por mucho la mayor. Las cocinas de los restaurantes que hoy operan a tope funcionan con brigadas donde el español es el idioma de trabajo. Los patios y jardines donde se celebra los mantienen cuadrillas de jardinería migrante. Y cuando la fiesta acaba, la limpieza nocturna — hoteles, oficinas, estadios — habla el mismo idioma.

Nada de esto es retórica: es estructura ocupacional documentada por los propios censos y departamentos de trabajo estadounidenses desde hace décadas. Por eso las redadas de 2025 golpearon donde golpearon — empacadoras, campos, cocinas — y por eso el resultado fue el que Banxico midió: la primera caída de remesas en once años. No porque el paisano dejara de trabajar, sino porque trabajar se volvió un acto de riesgo. La remesa es el electrocardiograma del miedo migrante: cada redada aparece en la gráfica.

Y aun así, la línea volvió a subir en 2026. Cuatro meses consecutivos al alza con el aparato de deportación funcionando a plena máquina. Si alguien quiere entender qué es la clase trabajadora mexicana, no busque el discurso: mire esa gráfica. Es gente que aprendió a mandar dinero a casa en medio de una cacería.

Lo que las remesas tapan en México

Aquí viene la parte que la fiesta patria nuestra tampoco quiere leer, porque Pluma no es porra de ningún gobierno. Las remesas son el subsidio privado más grande de la economía mexicana: sostienen el consumo de millones de hogares en los estados que históricamente más expulsan migrantes — Michoacán, Zacatecas, Guerrero, Oaxaca. Cada dólar que llega es un reproche silencioso: alguien tuvo que irse porque el salario mexicano no alcanzaba para quedarse.

El Estado mexicano presume ese dinero como si fuera logro propio — "nuestros héroes paisanos" — mientras las condiciones que los expulsaron siguen intactas: ya documentamos que 32.6 millones de trabajadores viven en la informalidad y que el salario mínimo, aún con sus aumentos históricos, es de $315 diarios. El paisano que pizca fresas en California gana en una hora lo que su hermano en México gana en un día. Esa aritmética, no el amor a la aventura, es la política migratoria real de México desde hace medio siglo.

Arriba y abajo: la remesa contra el discurso

  • Arriba: dos gobiernos que usan al migrante como material de discurso — uno lo convierte en amenaza electoral y lo caza; el otro lo convierte en héroe de mañanera y lo administra. Ninguno de los dos le cuida el bolsillo: uno le cobra el 1% del envío y el otro celebra el monto sin preguntarse por qué existe.
  • Abajo: el trabajador que hoy sirve la fiesta de un país que lo persigue, para sostener a la familia de un país que no le dio para quedarse. Envía alrededor de 400 dólares por operación — semanas enteras de salario mínimo mexicano — y lo hace con la puntualidad que ningún programa social ha logrado jamás.

Si México quiere celebrar algo hoy, que sea esto: la clase trabajadora más resistente del continente es la nuestra, y trabaja del otro lado de la línea. Lo mínimo que le deben los dos gobiernos es dejar de usarla de utilería.

Las respuestas rápidas

¿Cuánto recibió México en remesas en 2025? $61,791 millones de dólares, una caída de 4.6% frente a 2024 — la primera baja anual desde 2013, según Banxico.

¿Por qué cayeron? El endurecimiento migratorio en EU: redadas en centros de trabajo, miedo a moverse, deportaciones. La remesa es el termómetro del miedo: cae cuando el trabajador no puede ni salir a enviarla.

¿Y en 2026? Recuperación: $25,287 millones entre enero y mayo (+2.8%), cuatro meses seguidos al alza. El flujo de doce meses ya ronda los $63,171 millones.

¿Es cierto que EU cobra impuesto a las remesas? Sí: 1% a los envíos en efectivo desde el 1 de enero de 2026, parte del paquete fiscal aprobado en 2025.

¿Qué estados mexicanos dependen más de las remesas? Históricamente Michoacán, Zacatecas, Guerrero, Oaxaca y Chiapas encabezan la dependencia relativa: en muchos de sus municipios, la remesa es el primer ingreso del hogar, arriba de cualquier salario o programa local.

Las preguntas que Juan Ramón de la Fuente, secretario de Relaciones Exteriores, aún no responde:

  1. De los mexicanos detenidos o deportados en lo que va de 2026, ¿cuántos recibieron asistencia consular efectiva — abogado, visita, seguimiento de caso — y cuántos solo existieron en el comunicado, y por qué la cifra de asistencias reales no se publica junto a la de "atenciones" que presume la cancillería?
  2. ¿Cuál es la postura formal del Gobierno de México ante el impuesto del 1% a las remesas que EU cobra desde enero: hay un reclamo diplomático activo, una negociación, un mecanismo compensatorio en marcha — o la estrategia es no incomodar a Washington mientras los paisanos absorben el costo?
  3. Al trabajador que hoy sirve la fiesta del 4 de julio con miedo a la redada — el que sostiene con sus envíos a más hogares mexicanos que cualquier programa social —, ¿qué le ofrece concretamente su cancillería además del folleto de "conoce tus derechos" y el número 1-800 que satura?

Fuentes: Banxico, Información de Ingresos y Egresos por Remesas 2025-2026 · El Financiero · Infobae · El Informador · legislación fiscal de EU 2025 (impuesto a remesas) · CONASAMI