Trabajo y Salario Datos en Contexto

El aumento al salario mínimo 2026 ya perdió contra la canasta alimentaria

CONASAMI subió 13% el mínimo general en enero. Para marzo, la canasta alimentaria urbana ya había crecido 8.1% anual, por encima de la inflación general. El aumento real se evapora más rápido en los hogares que más dependen del salario.

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El 1 de enero de 2026 entró en vigor el nuevo salario mínimo general: 315.04 pesos diarios, un aumento de 13% respecto a los 278.80 pesos de 2025. En la Zona Libre de la Frontera Norte, la cifra pasó de 419.88 a 440.87 pesos, un incremento de 5%. CONASAMI lo presentó como una continuidad de la política de recuperación del salario impulsada desde 2019.

La lectura oficial tiene un problema: para cuando terminó el primer trimestre de 2026, la canasta alimentaria urbana ya había crecido 8.1% a tasa anual, por encima de la inflación general del mes, que Banco de México reportó en 4.6%. En los hogares que más dependen del salario mínimo, el aumento nominal se evaporó en tres meses.

En los hogares que más dependen del salario mínimo, el aumento nominal se evaporó en tres meses.Primer trimestre de 2026

El dato oficial y el dato real

Según CONASAMI, el incremento se construyó con dos componentes: un Monto Independiente de Recuperación (MIR) de 17.01 pesos y un alza por fijación de 6.5%. El resultado, 36.24 pesos más al día, es el referente que el gobierno usa para hablar del "histórico" avance del poder adquisitivo en este sexenio.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) cuentan una historia distinta cuando se miran por componente. El valor monetario de la canasta alimentaria urbana tuvo el siguiente recorrido en los primeros tres meses del año:

MesCosto canasta urbanaVariación anual
Enero 2026$2,486.40+5.1%
Febrero 2026$2,516.97+6.5%
Marzo 2026$2,571.18+8.1%

La canasta alimentaria acelera por encima del INPC

Variación anual mensual, primer trimestre 2026 0% 2% 4% 6% 8% 10% 5.1% 3.79% Enero 6.5% 4.0% Febrero 8.1% 4.6% Marzo Canasta alimentaria urbana Inflación general (INPC)
Elaboración propia con datos del INEGI (boletines INPC 1Q, 2Q y 4Q 2026) y Banco de México.

La canasta alimentaria aceleró cada mes, y lo hizo más rápido que el índice general. Cada peso del aumento al mínimo compró menos frijol, arroz, tortilla y huevo conforme avanzaron las semanas. Para un trabajador que destina más del 40% de su ingreso a alimentos —el perfil típico de quien percibe el salario mínimo o cerca de él—, el "histórico" aumento de enero ya es nominal y no real.

Quién ganó y quién perdió

El aumento al salario mínimo no llega igual a todas las personas trabajadoras. La diferencia la marca la formalidad del empleo. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del primer trimestre de 2025, 54.3% de las personas ocupadas en México se encontraban en la informalidad. Es decir, más de la mitad de la fuerza laboral del país está fuera del paraguas legal que obliga al pago del salario mínimo.

Ingreso laboral mensual promedio, 4T 2024

Pesos mexicanos por persona ocupada $3,000 $6,000 $9,000 $12,000 Empleo formal $10,349 Empleo informal $5,146
Elaboración propia con datos del INEGI — ENOE cuarto trimestre de 2024.

Quien vende frutas en un mercado sobre ruedas, cose prendas por pieza en un taller sin registro o trabaja como repartidor de plataforma no recibió el aumento de enero. Y su canasta alimentaria subió el mismo 8.1%.

La pobreza laboral oficial vs. el día a día

El CONEVAL, antes de iniciar su proceso de extinción y transición al INEGI, reportó que en el primer trimestre de 2025 la pobreza laboral cayó a 33.9%, un mínimo histórico de la serie. El mismo Consejo, en septiembre, documentó que el Índice de Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP) llegó a 0.9373, un valor que significa que los ingresos laborales del país apenas cubren, en promedio, la canasta alimentaria.

Las dos cifras no se contradicen entre sí, pero sí rompen la narrativa triunfalista. Una proporción menor de personas está en pobreza laboral, pero quienes quedan del otro lado lo hacen con un margen cada vez más estrecho. Cualquier aceleración de la canasta alimentaria —como la que ocurrió en el primer trimestre de 2026— empuja a ese margen hacia atrás.

La política monetaria mira hacia otro lado

El Banco de México, en su primera decisión del año, mantuvo la tasa de interés de referencia en 7.00% y pausó el ciclo de recortes que venía aplicando desde 2024. La razón oficial: evaluar los efectos de los cambios fiscales de 2026 y la evolución de la inflación subyacente, que preocupa a la junta de gobierno.

La decisión de Banxico protege a quienes viven del ahorro y del crédito. No atiende a quienes dependen del salario para comer. Cuando la tasa de referencia sube o se estanca, se encarece el crédito de las empresas, pero el poder de compra del salario depende de otra cosa: de que los precios de los bienes esenciales —tortilla, gas, transporte, renta— no suban más rápido que el ingreso.

Lo que sigue

La serie 2026 apenas empieza. Para el cierre del primer semestre habrá nuevos datos del INPC, de la canasta alimentaria y, por primera vez, de la pobreza laboral ya bajo la administración del INEGI tras la desaparición del CONEVAL. Habrá que vigilar tres cosas:

  • Si el diferencial entre canasta alimentaria e INPC general se mantiene por encima de 3 puntos porcentuales, el aumento al salario mínimo de 2026 quedará anulado en términos reales antes del tercer trimestre.
  • Si la informalidad se mantiene por encima de 54%, más de la mitad de la fuerza laboral seguirá fuera del beneficio del aumento, aunque los titulares celebren el récord.
  • Si la transición del CONEVAL al INEGI altera la metodología de medición de pobreza laboral, las series históricas podrían dejar de ser comparables. Esto importa: medir distinto es, muchas veces, dejar de medir.
El salario mínimo subió. La canasta alimentaria subió más. La diferencia, que no aparece en los anuncios oficiales, la paga quien desayuna con lo que trae en la cartera al final del día.